Ayer, en la noche…

Ayer, en la noche, me rompieron en mil pedazos.

Octubre fue muy bueno conmigo, pero anoche… ¡ja! Anoche convirtió uno de mis meses favoritos en un mes que no quiero ver nunca más.

Vos pensás que cuando las cosas están mal, nada puede ponerse peor. Pero luego, think again, because they can.

Mientras hablaba con un amigo, él me decía: Desahógate.  Escribilo. Usa tu blog. Es tu plataforma, es tu poder, es tu espacio, y vos decidís que escribir en él. Y entonces, me puse a pensar, ¡es cierto!

Sé que lo que me pasó no sólo me ha pasado a mi. Si no que a cada una de las mujeres e incluso hombres que puedan leer mi blog. Y es que esta historia parece más un cliché, ya.

¿Por qué las personas le huyen a la confrontación? Mi historia es la típica. Boy meets girl, girl meets boy. Everybody loves them together. “¡Qué buena química tienen!” Y lo sabes. Y así los días, meses, años. Lo típico acá es que, como en la vida real pasa, sólo vos te das cuenta de esto. Sólo a vos te importa eso.

¡Ah! Pero, no. Él también supo. Siempre. Lo que no “supo” es las mil cosas que hizo para que éste cuento terminará en historia de terror de viernes 13. Porque al final, la culpable sos vos. Porque vos “viste” cosas donde no existían. Error. Entonces vos terminás siendo la malvada de la película. Don’t get me wrong, me encanta ser la mala en algunas ocasiones. Pero en ésta … en ésta no lo soy. Mucho menos soy la “confundida” de la historia.

¿Por qué les cuento esto? 1. Porque necesito desahogarme. Y si voy a tener el blog, y le he dado una pausa a todo lo de belleza, pues, que al menos éste espacio me sirva para ir aclarando ciertos rumbos en mi vida. 2. Porque nunca sabes quien esta pasando por una historia similar. Y, siendo esta la típica, el caso se puede dar.

Esta historia se venía desarrollando en los últimos días. ¿Cómo algo que nunca tuviste puede doler tanto? Pues, porque nunca pensás que alguien en quien confiarías con tu vida te vaya a lastimar. O por lo menos, alguien que siempre te ha protegido, tenga los huevos para protegerte de esta también porque – acuérdense- siempre lo supo. Pero ese es mi punto. Como humanos, evitamos la confrontación. Por miedo, por evitar estrés, por comodidad.

Como todo en ésta vida, ésta situación también me enseñó algo. Me enseñó a que la confrontación pacifica y con la cabeza fría aclara todas las dudas, es buena para el alma, y te da ese rocket push para seguir adelante.

Confrontación, para mi, no es pelear. Confrontación, para mi, es buscar respuestas claras y directas a las preguntas que se forman en situaciones engorrosamente confusas.

Mientras leíste todo lo de arriba, quizás pensaste, “Wow. La Kata se amargó heavy.” Jajaja. Y sí, ahorita, estoy lastimada, estoy triste, resentida, dolida, con una rabia que arde para prender mil bosques en llamas. PERO … más que todo, analizando.

Yo siempre había sido alguien que le huía a preguntar las cosas de frente. Por comodidad. Una vez mi jefa me dijo, The answer you will get depends on the question you will ask. Eso me ha motivado en los últimos meses para buscar respuestas directas que aclaren mis dudas y no darle vuelta al asunto en muchos aspectos de mi vida. Esto lo aplico a todo. La confrontación, al final, es saludable.

Sé que estaré bien. Después de haber perdido al hombre más importante de mi vida hace ya casi 3 meses, esto no es nada. Esto solo es temporal. Porque sé que vendrá alguien más en algún punto de mi vida si así Dios lo tiene designado. Y aún si no, sé también que tengo – tenemos todos – la capacidad de complementarnos a nosotros mismo. Si me ponen ha elegir entre amar a alguien y amarme, la respuesta es clara y fácil. Amarme. No puedo amar a nadie más si no me amo – y respeto – a mi misma, primero.

Lo único que me queda por hacer es dar gracias. Pero gracias a ese circulo selecto que supo que pasaba y me aconsejo exactamente eso: Sé clara. Sé directa. Pregunta. Gracias a Dios que se me ocurrió hacer caso, que tuve el valor de decir lo que sentía en el momento que lo hice. Ahora las dudas no están, no me quedo con el, “Y si…”, si no que ahora es otro día que empieza.

A veces arriesgar trae la recompensa a la larga. Y esas son las mejores.

Al final, este post no es sobre la triste historia de un corazón roto. Tu corazón ha estado roto antes, y probablemente lo estará otra vez. No necesariamente por un alguien. Si no porque la vida es así. Si no, no crecemos. Si dejamos de crecer como humanos, es porque estamos 7 metros bajo tierra. Este post es para compartirte que salir de tu zona de confort, preguntar esas preguntas – valga la redundancia – incomodas, llevan a un lado. Y ese lado es el que te muestra la luz. Cualquiera que sea tu situación, vas a estar bien. Y ese consejo, me lo tomo para mi misma. Porque vamos a estar bien.

Taken from Pinterest


 

Anuncios

2 comentarios en “Ayer, en la noche…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s